Lógica Mística

En “My Philosophical Development”, Bertrand Russell confiesa con la distancia que proporciona el tiempo: “Wittgenstein hizo de ella [la lógica], la base de un curiosa forma de misticismo lógico”. Toda la mordaz crítica que Russell hace del que fuera el causante del hechizo personal que duró hasta la publicación del Tractatus, podría sintetizarse en esa irónica expresión, demoledora en manos de alguien como Russell: “una curiosa forma de misticismo”.
Poco antes ya sentencia de forma categórica: “Las doctrinas de Wittgenstein influyeron en mí profundamente. He llegado a pensar que en muchos puntos llegué demasiado lejos al avenirme con él […]. Sus últimas doctrinas, tal y como aparecen en sus ‘Investigaciones Filosóficas’, no han influido en mí en absoluto.”
A pesar de todo Russell le dedica un capítulo entero del libro.
Existe una deriva, casi inevitable, en Wittgenstein que lleva a lo místico a través de la lógica; tal es así que, leyendo el Tractatus, uno se pregunta hasta qué punto la lógica es simplemente un pretexto para mostrar aquello que no se puede decir.
Técnicamente la lógica de Wittgenstein quedó estancada en la concepción de Frege, y posteriormente de Russell y Whitehead. El objetivo era dar con un simbolismo adecuado para la lógica, es decir, no un simbolismo de precisión sintáctica, sino también capaz de de adecuarse como un guante a la lógica, y que hiciera superfluos artificios cono la Teoría de Tipos de los Principia Mathematica de Russell y Whitehead. Una Ideografía perfecta.
Entre 1912 y 1914 Wittgenstein contó a Russell que la clave de todo era encontrar un lenguaje lógico, un simbolismo adecuado que expresarse de manera definitiva la lógica, que mostrase por sí mismo los diferentes tipos de cosas.
La realidad venía reflejada en la proposición y la estructura de la proposición (la forma lógica) era la estructura de la realidad (el hecho). De manera que el simbolismo era aquello que lograba construir la realidad, organizarla. Y si “el mundo es la totalidad de los hechos, no de las cosas” (TLP 1.1), el simbolismo es capaz dar forma al mundo.
El misticismo pitagórico afirmaba que todo era número, el misticismo del primer Wittgenstein afirma que todo es símbolo, y nada hay por encima de los símbolos, ni si quiera otros símbolos que simbolicen símbolos. Sin el símbolo el mundo es un golem del barro indiferenciado, únicamente el símbolo es capaz de darle vida.
El misterio de la palabra, del rabino Löw a Wittgenstein.
(Apuntes para El caso Russell)